Madrid esconde muchos secretos y desde Nuba hemos recorrido alguno de ellos y nos hemos quedado con 6 muy especiales. Desde un frontón del siglo XIX, a un pabellón con forma de hexágonos traído directamente de la Exposición Universal de Bruselas, hasta un edificio palaciego en plena calle Mayor, por el que seguro has pasado muchísimas veces y no te habías dado cuenta de la joya que tenías ante tus ojos.

Sigue leyendo y descubrirás la cara más desconocida de la capital…

Beti Jai

Gracias a la popularidad que el juego de pelota alcanzó a finales del siglo XIX, se construyó en Madrid un frontón para albergar los encuentros de esta especialidad deportiva. Joaquín Rucoba, autor entre otros del teatro Arriaga y el Ayuntamiento de Bilbao, la plaza de toros y el mercado Alfonso XII de Málaga, fue el encargado de la construcción de este en el año 1893, ya que también había realizado la construcción de otro frontón similar en San Sebastián.

Las obras concluyen el año siguiente, siendo inaugurado el 29 de abril de 1894 en pleno barrio de Chamberí. Con una capacidad para 4.000 espectadores dejó de funcionar en el año 1919, construyéndose en la cancha al aire libre pabellones para albergar coches.

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Iglesia de San Antonio de los Alemanes

Una de las iglesias más impresionantes que tenemos en Madrid es la de San Antonio de los Alemanes, en el barrio de Malasaña, construida entre 1624 y 1633.

Poco vistosa por fuera, lo que más llama la atención de esta pequeña iglesia del centro de la ciudad es que todo su interior está cubierto de pinturas de valor incalculable. La iglesia de San Antonio de los Alemanes es de reducidas dimensiones. Con una peculiar forma de elipse, su interior se visualiza entero con solo girar sobre uno mismo. Te recomiendo que te sientes en sus bancos, leas la información que ofrecen a la entrada y contemples sus rincones. Es una inmersión total en el arte y la historia de Madrid.

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Pabellón de los Hexágonos

El Pabellón Español en la Exposición Universal de Bruselas de 1958, conocido como Pabellón de los Hexágonos de José Antonio Corrales y Ramón Vázquez Molezún fue construido en 1958 durante la Exposición Universal de Bruselas para representar a España. Un año después, se desmontó y trasladó a la Casa de Campo, en Madrid, como nuevo pabellón para el Ministerio de Agricultura. El Pabellón de los Hexágonos representa uno de los mejores edificios de la arquitectura española del siglo XX y obtuvo la Medalla de Oro de la Expo. Agricultura. El Pabellón de los Hexágonos representa uno de los mejores edificios de la arquitectura española del siglo XX y obtuvo la Medalla de Oro de la Expo.

Actualmente se ha puesto en marcha un proceso de restauración que se inició el pasado 20 de noviembre y en el que arrancaron las tareas previas de actuación: plan de seguridad, levantamiento fotográfico del estado del pabellón, catas, limpieza de arbustos, desbroce de árboles, etc.

Así que muy pronto podremos disfrutar de este lugar único y que mucho de nosotros desconocíamos.

¿Habías oído hablar de él?

Fundación Francisco Giner

Esta fundación, situada en pleno barrio de Chamberí, tiene como misión velar por el patrimonio de la Institución Libre de Enseñanza y proseguir con la tarea educadora iniciada por el maestro Giner de los Ríos. El conjunto de edificios en los que se encuentra destaca por su ruptura con las líneas de construcción de los inmuebles que lo rodean, gracias a su apariencia metálica.

En 2003 se llevó a cabo un proceso de rehabilitación y ampliación de la fundación, que refleja la visión vanguardista de Giner de los Ríos, en la que se mantuvo los edificios históricos del conjunto y se sustituyó el resto de las edificaciones por una serie de nuevos espacios vinculados al jardín central, que vuelve a ser el protagonista.

La Institución Libre de Enseñanza fue fundada en 1876 por un grupo de catedráticos (entre los que se encontraban Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate y Nicolás Salmerón), separados de la Universidad por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a los dogmas oficiales en materia religiosa, política o moral. En el proyecto participaron Joaquín Costa, Augusto González de Linares, Hermenegildo Giner, Federico Rubio y otras personalidades comprometidas en la renovación educativa, cultural y social.

Tras la entrada en vigor de la Constitución de 1978, la fundación recuperó su patrimonio y su plena capacidad de acción.

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Museo Cerralbo

El Museo Cerralbo es uno de los escasos ejemplos en Madrid que muestra en sus salas la ambientación decorativa original propia de una residencia aristocrática de fines del XIX, minuciosamente recuperada en la primera década del siglo XXI. Está tarea fue reconocida con una medalla del Premio de Unión Europea de Patrimonio Cultural / Europa Nostra 2008.

El Museo ofrece además una amplio un programa de actividades culturales que persigue dar a conocer las colecciones y el legado cultural de la época en la que nació, bajo los auspicios del XVII marqués de Cerralbo (1845-1922), al tiempo que hace extensiva su labor a las manifestaciones artísticas contemporáneas.

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Casa Palazuelo

Situada en la Calle Mayor 4 este es uno de los más soberbios secretos de esta ciudad, precisamente por estar en una situación concurrida como pocas, a escasísimos metros de la Puerta del Sol, sin que los azarosos peatones sean conscientes de su cercana existencia. Construida en el año 1919 bebiendo los aires de la Escuela de Chicago, su responsable es Antonio Palacios, arquitecto del que ya os he hablado en infinidad de ocasiones y al que le debemos, entre otros, el Palacio de Cibeles o el Círculo de Bellas Artes.

Esta joya fue uno de los primeros edificios comerciales y de oficinal de los que dispuso Madrid, obviamente lo que más impacta al visitarlo es el enorme y elegante patio central, iluminado por la luz natural que procede de una vidriera del techo. En su contorno se van articulando blancas y relucientes galerías, un seductor juego de curvas cóncavas y convexas que precede a los diferentes locales y despachos.

Cuando Palacios recibió este encargo por parte del promotor Demetrio Palazuelo la premisa fue clara: la fachada no debería llamar tanto la atención como el interior, verdadero protagonista de la obra, y como podéis comprobar, así fue. Atravesar el umbral de esta puerta (algo totalmente permitido y sencillo de hacer en horario comercial) es una de las experiencias más cautivadoras que recuerdo de Madrid.

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