Hijas del mar y los volcanes, Las Islas de Tahiti cuentan con uno de los entornos más diversos y espectaculares del planeta. Parajes idílicos que se alzan en el corazón del océano Pacífico y que aguardan a ser descubiertos con una incomparable mezcla de aventura tropical, tradiciones vivas y descanso absoluto. Remotas, exuberantes y polifacéticas, el Mana conecta y abraza a todas las islas, una fuerza vital y un espíritu que solo podremos conocer, realmente, al adentrarnos en el paraíso tahitiano. Es en este edén donde viviremos tres experiencias únicas, desde emprender un viaje en el tiempo, adentrarnos en un mundo submarino desconocido o descubrir la esencia que inspira los cuadros de un aclamado artista.

Raiatea

Templo a cielo abierto

 Raiatea, cuyo nombre significa “paraíso lejano” y “cielo de luz suave”, es la cuna de la cultura tahitiana. Siendo la primera isla poblada y el lugar en el que comenzó la expansión del pueblo polinesio a través del Pacífico (hasta Hawái, Isla de Pascua o Nueva Zelanda), cuenta con importantes tesoros arqueológicos (marae, petroglifos, etc.) y abundantes vestigios culturales e históricos. Es aquí donde tenemos la oportunidad de retroceder en el tiempo para descubrir el espectacular y primer marae del Triángulo Polinesio, Taputapuatea; un complejo sagrado, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, en el que se celebraban ceremonias de investidura, alianzas políticas y reuniones internacionales y que fue, asimismo, sede del poder religioso y político de la Polinesia Oriental.

Moorea

Exuberancia submarina

Como una catedral, la isla de Moorea se alza majestuosa sobre las aguas del océano, alcanzando las nubes con sus abruptos y elevados picos montañosos. Laderas cubiertas de helechos, espectaculares cataratas y cumbres de tonos verde esmeralda se revelan como las verdaderas maravillas de la naturaleza; con una laguna azul brillante que da forma al sueño de los Mares del Sur. Sus tranquilas aguas nos ofrecen un sinfín de actividades y esconden en su interior un arrecife incomparable. Acompañados por un biólogo experto, descubrimos este paraíso subacuático de colorida fauna y flora marina, hogar de numerosas rayas, tiburones y tortugas… Un verdadero espectáculo natural que se despliega ante nuestros ojos en este edén azul.

Bora Bora

Arte y lujo tahitiano

 Con una paleta de colores de tonos azules y verdes imposibles, Bora Bora se revela como un volcán que se alza sobre una de las lagunas más bellas del mundo. Sus playas de arena blanca, sus espectaculares aguas, en las que divertidos peces de colores se deslizan entre jardines de coral y sorprendentes mantarrayas nadan con elegancia, y sus increíbles puestas de sol, hacen de ella uno de los lugares más inspiradores del mundo. Y es aquí, precisamente, donde tenemos la suerte de conocer al reconocido pintor Alain Despert, el artista más famoso de Bora Bora. Tras un recorrido en un exclusivo yate hasta su estudio, situado en la cima de una colina de la isla principal, Alain compartirá con nosotros su inspiración, sus historias y el lugar de creación de sus coloridas obras maestras, para después admirar su colección, antes de disfrutar de una cena rodeados por algunas de sus piezas más exclusivas.

El viaje soñado para todos aquellos que buscan descubrir, o redescubrir, un paraíso del descanso y de la desconexión que nos llevará, además, a reconectar con nuestro espíritu más aventurero. Grandiosas montañas, espectaculares arrecifes, playas inolvidables y una cultura acogedora nos dan la bienvenida a Las Islas de Tahiti.

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