Escenario de uno de los imperios más grandes de la historia, Perú es un país que atrae por su mezcla de historia, exóticos paisajes y leyendas. Alcanzamos el “reino de las cuatro regiones”, como se conoció en su momento a la cultura inca, de la mano de Iberia, un reino que ha dejado un legado insondable de fantásticas ruinas y palacios que se descubren en este viaje incomparable; desde los templos que durante el solsticio de invierno se alinean con el sol y la montaña al amanecer, pasando por fortalezas que protegían las ciudades, hasta llegar a Machu Picchu, que constituye la máxima expresión del misterio.

LIMA

Comenzamos nuestro viaje en Lima, para realizar un recorrido culinario privado junto a Penélope Alzamora, limeña de nacimiento y una apasionada de la gastronomía peruana tradicional y la buena comida. De la mano de Alzamora, visitamos un mercado local, en el que descubrir los ingredientes de la tierra que dan vida a los mejores platos de este país, para después participar en la preparación de nuestro propio almuerzo en la casa particular de Penélope, ubicada en el barrio de Barranco, por supuesto acompañado del mejor Pisco sour.

Continuamos con la visita al centro de la ciudad con nuestro guía privado, para iniciar el recorrido histórico y monumental de Lima. Comenzamos por el barrio de Barranco, un distrito tradicional y bohemio, descubriendo a nuestro paso sus casas de época republicana y sus extensos y verdes parques. En nuestro paseo, conocemos también la zona colonial de la ciudad y la Plaza de Armas, un lugar de especial interés histórico, y es que fue aquí donde Francisco Pizarro fundó la ciudad hace casi 500 años. A su alrededor, podemos observar edificios representativos del periodo colonial de Lima, como el Palacio de Gobierno, la Municipalidad, la Catedral, el palacio Arzobispal y el edificio del Club de la Unión. La zona cuenta también con otros tesoros arquitectónicos, como el palacio de Torre Tagle, una joya de la arquitectura colonial del siglo XVIII, con una preciosa balconería de estilo mudéjar; la casa de la Asamblea, el museo de la Inquisición y el convento de San Francisco. En este conjunto arquitectónico destaca, entre otras cosas, un complejo de catacumbas que ha dado fama al lugar.

Por último, visitamos la Casa Aliaga, una casona única en toda América, cuyos orígenes se remontan a la propia fundación de la ciudad. Su valor histórico deriva de ser una de las primeras casas coloniales originales de Lima, así como haber pertenecido a uno de los cofundadores de la ciudad, el capitán Jerónimo de Aliaga y Ramírez; y es que aún, hoy en día, el inmueble continúa siendo propiedad de los descendientes del conquistador. Su valor artístico se desprende de la belleza de su espacio interior y de la original distribución de sus ambientes.

CHINCHERO

Al día siguiente, y acompañados por nuestro guía privado, ponemos rumbo al pueblo de Chinchero, situado a 28 kilómetros de Cuzco; lo más destacado de este pintoresco pueblecito es su iglesia que, construida en la época colonial, aún conserva preciosos lienzos de la Escuela Cusqueña. En este lugar, los domingos son días muy especiales para sus habitantes, y es que es el día en el que los comerciantes y campesinos se reúnen para intercambiar productos; algo que suele sorprender, ya que algunos de ellos todavía emplean el trueque en sus transacciones.

En Chinchero visitamos otros puntos de interés remarcables, como sus restos arqueológicos y el Centro de Textiles Tradicional de Cuzco, un lugar de alto valor costumbrista en el que disfrutamos de demostraciones del arte del tejido in situ; en esta institución se pone en valor, además, cómo la mujer chincherina ha heredado de sus ancestros el arte del hilado y tejido de la lana, una herencia que conservan orgullosas en su tradicional vestimenta.

VALLE SAGRADO

A la maña siguiente, nos dirigimos hacia la fortaleza de Ollantaytambo, conocido como el “pueblo inca vivo” debido a que sus habitantes aún mantienen vigentes usos y costumbres muy antiguos. Su maravilloso conjunto arqueológico incluye un templo, andenes y un sector urbano, además de conservar parte de las murallas y torreones que, en su momento, debieron de tener funciones defensivas o militares. Continuamos visitando el centro arqueológico de Moray, empleado como laboratorio agrícola en la actualidad; su sistema de andenes circulares, que descienden 150 metros por debajo de nuestros pies, nos confirma la sabiduría que los incas poseían al construir obras maestras en armonía con la naturaleza. Retomamos nuestro recorrido hasta llegar a las Salineras de Maras que, explotadas desde tiempos del incanato hasta hoy en día, sorprenden con sus blanquísimos escalones que descienden, de manera abrupta, contra las verdes faldas de los cerros.

MACHU PICCHU

Y por fin comienza uno de los días más esperados. Nos trasladamos a la estación de tren de Ollantaytambo donde embarcamos, junto a nuestro guía privado, en el Vistadome, el tren que llega hasta el pequeño pueblo de Aguas Calientes, puerta de entrada a las majestuosas ruinas de Machu Picchu; descubiertas en 1911, se han convertido en una meca para científicos, estudiantes y viajeros de todo el mundo. Machu Picchu es una auténtica obra de arte en sí misma, la cumbre a la que todos deseamos subir y que pide ser descubierta con paciencia. Nos adentramos para recorrer la mística ciudadela inca, construida a mediados del siglo XV, para descubrir los palacios y templos que la componen, como el Templo del Sol, el Templo del Cóndor o el Templo de las Tres Ventanas, que rodean la Plaza Principal en un orden que no es casual, sino que viene impuesto por la disposición natural de la orografía y por los rituales que allí se realizaban en la antigüedad. Aquí contemplamos el Intihuatana- cuyo nombre significa “donde se amarra el sol”-, la roca más simbólica y una de las más importantes del lugar, cuyos ángulos señalan a los cuatro puntos cardinales, que servía como una especie de reloj o calendario de sol con una sorprendente precisión.

CUZCO

En nuestro último día en Perú, salimos por la mañana hacia las calles, iglesias, tesoros arqueológicos y muros llenos de historia que nos esperan en Cuzco. Iniciamos nuestro recorrido visitando la Fortaleza de Sacsayhuamán, una colosal edificación de enormes piedras talladas que fueron unidas con precisión, para después continuar por el hermoso distrito de San Balas, donde se concentran la mayoría de talleres y tiendas de artesanía de la ciudad, con estrechas y empinadas calles en las que se conservan bellas casonas coloniales que fueron construidas sobre antiguos cimientos incaicos; aquí conocemos los talleres de artesanía de Mendivil y Olave, cuyos artesanos han exhibido sus espectaculares trabajos en Londres, París o Nueva York.

Continuamos el recorrido por el Templo del Sol, también conocido como Qoricancha, y por la Plaza de Armas, antigua Haucaypata; lugar de llanto o encuentro, destacan su Catedral del siglo XVI y su riquísima colección de arte, sus altares revestidos en pan de oro y su coro tallado en madera. Para terminar la visita, subimos hasta la cúpula de San Francisco, donde brindamos por un viaje y una experiencia inolvidable, despidiéndonos de este maravilloso país con vistas a la majestuosa Ciudad de los Incas.

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